El Alien que habita en mí, una psicoeducación biologicista // Jordi Relaño

Teníamos dentro a un Alien crónico a neutralizar químicamente. Lo decía la ciencia, se nos aseguraba, ¿qué podíamos hacer? Podíamos, se nos dijo en la sala, aprender a vigilar a la bestia y sus síntomas. Observarnos activar sensores y afilar alarmas. El conocimiento de uno mismo seria suplantado por la autovigilancia. La psicoeducación que viví transfería el poder de la persona a un comprimido o, peor, a un inyectable. En un modelo de atención que no escucha lo químico es tan útil como una palmera en un desierto biocomercial. Somos personas desnudas ante una asertividad biologicista que da palos de ciego abrazada a la industria más rentable del mundo. ¿Cosemos comunidad? ¿Enfrentamos la precariedad normalizada hasta el colapso? También podríamos instalarnos una App para autocontrol, por si su abrazo, como el de la caridad plutócrata, nos abriga.