Zyprexa: un antipsicótico de moda // Antropóloga trastornada

Mucha gente se sorprende cuando conocen mi tratamiento psicofarmacológico actual. Es un batiburrillo de todos los tipos de psicotrópicos legales. Dos antidepresivos: venlafaxina + mirtazapina, combinación llamada “california rocket fuel”. No sé si ya se cachondean directamente de las bombas que nos hacen meternos para el cuerpo, pero así se denomina entre profesionales (ya hablé…

¿Alguna vez has dejado de tomar antipsicóticos? // Will Hall

Según una revisión de 2017 en Journal of the American Medical Association, el 1,6% de la población de Estados Unidos -más de cinco millones de personas- toma actualmente medicación antipsicótica como Zyprexa®, ziprasidona (Geodon®, Zeldox®), Risperdal® o haloperidol (Haldol®); y los antipsicóticos se encuentran entre los principales productos farmacéuticos que se venden hoy día en…

Un enfoque alternativo del tratamiento farmacológico en psiquiatría // Joanna Moncrieff

No hubo entonces, y tampoco hay ahora, ninguna prueba convincente de que ningún tipo de fármaco psiquiátrico tenga una actividad específica sobre una enfermedad. El modelo centrado en la enfermedad se impuso sobre la perspectiva centrada en el fármaco, que luego simplemente se difuminó. Se olvidó que había otra forma de entender cómo funcionaban los medicamentos psiquiátricos.

¿Un nuevo sistema de salud mental? Entrevista a Jim Van Os // Will Hall

van Os apunta al fracaso del modelo médico de abordaje de la psicosis, incluida la esquizofrenia, consecuencia del arcaico sistema manicomial de Kraepelin de diagnóstico por categorías de enfermedades. El sistema de diagnóstico de Kraepelin surgió en el siglo XIX de la necesidad de controlar a la población en los psiquiátricos, no de la investigación médica. En lugar de ello, si repensamos la enfermedad, podemos entonces describir más honestamente la psicosis como un rango de experiencias, no como un marcador de la presencia de un proceso patológico asumido pero nunca probado.

Revisiones estatales sobre antipsicóticos (I) Butlletí Groc 29 y 30 // Redacción de Mad in América Hispanohablante

Con pocos meses de diferencia se publicaron en España dos textos que analizan el uso y la evidencia disponible sobre los neurolépticos, unos fármacos cuyo consumo se ha desbordado más allá de su indicación principal, los episodios psicóticos ligados al diagnóstico de esquizofrenia o trastorno bipolar. El primero en aparecer fue el nº 29 de…

El Alien que habita en mí, una psicoeducación biologicista // Jordi Relaño

Teníamos dentro a un Alien crónico a neutralizar químicamente. Lo decía la ciencia, se nos aseguraba, ¿qué podíamos hacer? Podíamos, se nos dijo en la sala, aprender a vigilar a la bestia y sus síntomas. Observarnos activar sensores y afilar alarmas. El conocimiento de uno mismo seria suplantado por la autovigilancia. La psicoeducación que viví transfería el poder de la persona a un comprimido o, peor, a un inyectable. En un modelo de atención que no escucha lo químico es tan útil como una palmera en un desierto biocomercial. Somos personas desnudas ante una asertividad biologicista que da palos de ciego abrazada a la industria más rentable del mundo. ¿Cosemos comunidad? ¿Enfrentamos la precariedad normalizada hasta el colapso? También podríamos instalarnos una App para autocontrol, por si su abrazo, como el de la caridad plutócrata, nos abriga.

Antipsicóticos a largo plazo y volumen cerebral // Ho, Andreassen, Ziebell, Pierson y Magnotta.

Los antipsicóticos fueron diseñados con el propósito que indica su nombre, esto es, para parar la psicosis. No solo es probable que los antipsicóticos no traten el mecanismo fisiopatológico fundamental de la esquizofrenia, sino que quizá puedan entrañar la posibilidad de que puedan tener el efecto potencialmente indeseable de reducción del volumen del tejido cerebral.

La psiquiatría defiende sus antipsicóticos: Un caso práctico de corrupción institucional // Robert Whitaker

La psiquiatría ortodoxa no presenta nuevas posibilidades de recuperación para las personas que atienden. Ocultan la información de esa índole perjudicando a millones de pacientes y a sus familias y, por lo tanto, a toda la sociedad. Seguimos viviendo en una sociedad que organiza su tratamiento –y sus leyes respecto a los pacientes psiquiátricos- basándose en un relato falso que sirve más a intereses gremiales que al interés de los pacientes.