Supervivientes de la psiquiatría // Ana Ortega Peña

Somos un colectivo invisible en el mejor de los casos, marginado en los más, porque está mal visto socialmente y se asocia de forma errónea con agresividad y violencia, porque el diferente da miedo, por el aislamiento social al que el diagnóstico condena, por los efectos secundarios de la medicación que deterioran el aspecto físico de forma evidente, lo que agrava el rechazo social que ya producimos de por sí.