¿Evolución o revolución? Por qué la psiquiatría occidental no va a cambiar de un modo progresivo // Gary Sidley

Hace cinco años, cuando trabajaba como psicólogo clínico en el sistema psiquiátrico británico, un compañero me instaba a ser más paciente. Después de escucharme –de nuevo- expresar mi frustración en relación a la velocidad de los cambios, y a la tenaz resistencia del enfoque biomédico del sufrimiento humano, me animaba a contemplar los modestos y progresivos desarrollos en el sistema actual, a no esperar mucho ni demasiado rápido, y a luchar por la “evolución, no por la revolución”.

Pero, ¿es realista esperar que la inclinación biologicista de la psiquiatría occidental pueda cambiar a pequeños pasos?

En la última década de mi carrera profesional en servicios de psiquiatría tuve la certeza cada vez mayor de que era necesario un cambio de paradigma –algo parecido a una revolución- si, como sociedad, queríamos promover o restaurar de un modo significativo una salud mental positiva a nuestros conciudadanos. Una reflexión más profunda me reveló cuatro razones para mi pesimismo acerca de un potencial cambio orgánico en el sistema actual…

El sentido de la locura // Jim Geekie y John Read

George Kelly: «Si no sabes cuál es el problema de una persona, pregúntaselo: tal vez te lo diga».

Se refiere a la insensatez que supone dar por sentado que sólo los «expertos» están capacitados para hacer observaciones inteligentes sobre las experiencias subjetivas de los pacientes; una insensatez que, desgraciadamente, se sigue observando en buena parte de la literatura científica actual sobre los problemas de salud mental y los enfoques clínicos adoptados para ofrecer ayuda a los individuos que sufren tales experiencias.

Creemos que la «locura» es una experiencia intrínsecamente humana, presente en todas las sociedades y, hasta donde alcanza nuestro conocimiento, en todas las épocas. Creemos que la tendencia de la mente a desviarse de lo que la sociedad considera «normal» y aceptable, sumada a la tendencia del resto de miembros de esa misma sociedad a interpretar tales desviaciones como signos de locura, son algunos aspectos centrales de la naturaleza humana. Los tipos de desviaciones de la «normalidad» a los que nos referimos suelen ser los que cuestionan algunos de los supuestos fundamentales sobre el mundo o nuestra percepción de él. Las experiencias, que pueden ser de naturaleza intensa, generan inevitablemente una serie de cuestiones: preguntas dirigidas al individuo afectado, a las personas que lo rodean y, en general, a todos los que tenemos relación con la actividad humana. En estas cuestiones se puede incluir las relacionadas con el origen de las experiencias, las posibles respuestas a ellas y cómo podemos interpretarlas.

Posibilidades del enfoque del Dialogo Abierto en nuestro contexto // Teresa Abad y Sara Toledano

La emergencia de problemas de salud mental no es ajena a las características del contexto en el que vivimos. Desde la teoría de la vulnerabilidad hasta la epigenética, prácticamente ningún modelo explicativo que quiera acercarse a eso que llamamos “psicopatología” se atreve a negar la influencia que las situaciones vitales, el entorno social directo, los factores económicos y el marco cultural tienen sobre el sufrimiento psíquico.

A las deprimidas nos han robado nuestras depresiones

¿Que qué quiero decir? Quiero decir que la depresión aparece en la tele, en las series y en las películas y también en los libros, pero no lo hace de forma realista. Ved Skins, American Horror Story; el repertorio de camisetas de UrbanOutfitters con estampados tan sanos como depression o eatless. Se mercantiliza la depresión de forma que guionistas y productoras toman una enfermedad asesina, una dura realidad, y la convierten en un producto estético que vender a jóvenes vulnerables cuando no en una tragedia poética.

La invención del TDAH y el Trastorno Bipolar Infantil («Volviendo a la normalidad», de García de Vinuesa, González Pardo y Pérez Álvarez)

Los autores del libro son Fernando García de Vinuesa, licenciado en Psicología, Héctor González Pardo, doctor en Biología y profesor de Psicofarmacología, y Marino Pérez Álvarez, especialista en Psicología Clínica y catedrático de Psicopatología y Técnicas de Intervención. Los dos últimos son a su vez los autores de otro libro imprescindible que hemos mencionado en varias ocasiones: La invención de trastornos mentales.

¿Realmente necesitamos profesionales de Salud Mental? // Gary Sidley

Profesionales de todo el mundo Occidental, de diversas disciplinas, se ganan la vida ofreciendo sus servicios para reducir la tristeza y el sufrimiento de las personas que buscan su ayuda. ¿Estos asistentes remunerados representan una fuerza fundamental para curar, facilitando los procesos de recuperación de las personas con problemas de salud mental, o son una parte considerable del problema, manteniendo nuestro sistema modestamente eficaz y a menudo perjudicial?

Me fui // Ibone Olza

Me fui. Hace pocos meses dejé el hospital público donde trabajaba como psiquiatra desde hacía 9 años. Me impulsó sobre todo la intuición de que si seguía allí iba a enfermar. Salí por la puerta de atrás, casi a escondidas, en medio de una profunda crisis profesional. Me siento traumatizada por el mal-trato y la violencia que he percibido y que a veces he ejercido yo misma en las urgencias psiquiátricas. Atendiendo malamente a montañas de pacientes con un alto sufrimiento (casi siempre por rupturas afectivas) al que desde lo público ya casi sólo se responde con más y más pastillas y /o contenciones mecánicas, eufemismo del clásico “atar a la cama”. Llegué a encontrarme a una mujer paralítica atada a la cama en una guardia, la propia paciente se reía al contármelo: ¡adonde se iba a escapar ella sin su silla de ruedas!