• Conciencia de enfermedad

    Si yo fuera psiquiatra, nada me molestaría más que el hecho de que un cliente potencial no tuviese conciencia de enfermedad. Eso le quitaría sentido a mi profesión, sería como una piedra de toque, un desafío ofensivo. Pero me molestaría aún más que ese cliente potencial, además de no tener conciencia de enfermedad, ni siquiera sufriese.
  • “No he podido explorarlo porque no colabora en la entrevista”

    Sería interesante pensar sobre la llamada abordabilidad y colaboración de los pacientes. Ambos términos introducen intrínsecamente a un-otro que aborda y colabora. Es decir, existe una parte del vínculo que mantenemos escindida durante la entrevista, presuponiéndonos inmutables en nuestra capacidad de abordar y colaborar con la persona que tenemos delante en ese momento.
  • Acuerdia y las Autopsicuelas // Tomás L. Corominas

    En los últimos meses siento que puedo escapar al fin de un laberinto que me ha mantenido atrapado durante más de 30 años: de palabra ya tengo el alta respecto a lo que llaman mi enfermedad mental, incurable por y para quienes así la designan. Pronto tendré el Informe de Alta Médica y dejaré oficialmente de ser un ‘enfermomental’, seré a-cuerdo, cuerdo y loco a la vez o ya nada de eso, y podré trabajar con mayor legitimidad para contribuir a erradicar el muy nocivo mito de la cronicidad, que condena por inercia e irreflexión a todas las personas que padecen uno de estos diagnósticos psiquiátricos cronificadores.