• La guerra interminable. Sociedad y sufrimiento psíquico // Fernando Kovacs

    No es fácil escribir sobre la locura. Al menos no lo es cuando escribes desde la tuya propia. Son varias las decisiones que hay que tomar al ritmo que se teclea; son muchos los obstáculos que hay que anticipar o, llegado el caso, esquivar. La percepción social que existe acerca del sufrir psíquicamente está eternamente salpicada de mierda. Desde las instituciones (todas ellas: legales, asistenciales, familiares, etc.) a los productos culturales; desde las posiciones más hegemónicas a buena parte de las periferias.
  • ¿Quién necesita la inserción laboral? // Fran Baeza Segovia

      Si ya se fueron los días grises del psiquiátrico y el manicomio, de la anticuada rehabilitación y del asistencialismo piadoso, llega por fin a vuestras manos y a vuestras neveras el momento de las competencias, los ajustes, los apoyos y las oportunidades. Pasen, vean, vendan y compren: es tiempo de inserción laboral. Sobrevuela ya…
  • Del cuerdismo como espectáculo // Tomás López Corominas

    Llevo unos cuantos años en esto, por lo que ha crecido considerablemente mi comprensión respecto a la omnipresencia del cuerdismo y a la incapacidad del cuerdista, que somos todss, para ser consciente de que vivimos inmersos en un entorno plagado de ideas, actitudes y comportamientos que, a semejanza del machismo o racismo, estereotipan, prejuzgan y discriminan a las personas diagnosticadas por la psiquiatría o tachadas de locas, desde una perspectiva de superioridad cuerda. Machismo y racismo son sobradamente conocidos, por ello fácilmente detectables y socialmente detestables, enseguida todss saltamos a por la agresión y el agresor, sean obvios o no. Sin embargo, el sufrimiento de las personas diagnosticadas por la psiquiatría sigue siendo risible -y condenable rebelarse ante la burla-.
  • Cuando estás suicida, permanecer vivo es un acto de generosidad // Anne Thériault

    La mayoría de las personas solo vive, sin pensar en no morir. Para ellos, mantenerse vivos es una especie de músculo involuntario, que se expande y contrae en los momentos adecuados sin tener que poner atención a sus funciones. No tengo el privilegio de no pensar en ese músculo; Tengo que flexionarlo conscientemente, incluso cuando está agotado.
  • El Alien que habita en mí, una psicoeducación biologicista // Jordi Relaño

    Teníamos dentro a un Alien crónico a neutralizar químicamente. Lo decía la ciencia, se nos aseguraba, ¿qué podíamos hacer? Podíamos, se nos dijo en la sala, aprender a vigilar a la bestia y sus síntomas. Observarnos activar sensores y afilar alarmas. El conocimiento de uno mismo seria suplantado por la autovigilancia. La psicoeducación que viví transfería el poder de la persona a un comprimido o, peor, a un inyectable. En un modelo de atención que no escucha lo químico es tan útil como una palmera en un desierto biocomercial. Somos personas desnudas ante una asertividad biologicista que da palos de ciego abrazada a la industria más rentable del mundo. ¿Cosemos comunidad? ¿Enfrentamos la precariedad normalizada hasta el colapso? También podríamos instalarnos una App para autocontrol, por si su abrazo, como el de la caridad plutócrata, nos abriga.
  • A ti, familiar de una persona con trastorno mental // Hugo del Arco

    Y es que, el activismo en salud mental en primera persona, solo defiende derechos humanos y es el más antisistema que conozco, porque lucha contra toda irracionalidad que hemos querido perpetuar siglo tras siglo. Una lucha sin tregua, 24 x 7, por parte de personas que ya no quieren ser atadas, ni encerradas, culpables de haber nacido. Personas que no quieren llevar vidas lamentables, sin alma, que fabrican muñequitos de plastilina, hacen excursiones y llevan un botiquín a cuestas.