Atajar el malestar sin vestirlo de diagnóstico

“En el año 2007 nos gastamos en EE.UU 25.000 millones de dólares en antidepresivos y neurolépticos (más que el PIB de Camerún, un país de 18 millones de habitantes)… (con los supuestos avances en los tratamientos y su amplia utilización) cabría esperar que el número de enfermos mentales graves hubiese disminuido en los últimos 50 años; y más, tras 1987, con la llegada del Prozac y otros medicamentos de segunda generación… Sin embargo, durante este periodo de revolución psicofarmacológica el número de enfermos mentales graves en EE.UU se ha disparado.. Y lo más preocupante, esta plaga moderna se ha propagado a los niños”