Cocktail de psicofármacos // Santiago González

Hoy he estado en el hospital donde estuve ingresado por primera vez hace casi ya ocho años y, casualidades de la vida, he aparcado el coche en la zona del aparcamiento donde veía la ventana de mi habitación, desde donde podía observar a mi sobrina cuando venía mi familia a visitarme. Esos mismos años son…

Érase una vez la misoginia

Que los cuentos infantiles tradicionales están plagados de misoginia y roles de género no es ninguna novedad. No sorprende a nadie. Lo sabemos; sabemos lo que estamos contando y a quiénes se lo estamos contando, y por si se nos olvida, psicólogos y sociólogos trabajan para recordarnos la marcada influencia de las fábulas infantiles en nuestra infancia.

Mujeres, comida y revolución

La anorexia, la bulimia, los trastornos alimenticios no son casos aislados. No son tragedias de una sola paciente, ni de unas pocas tampoco. No son enfermedades mentales; porque son mucho más: son enfermedades sociales. Y afirmo esto sin dudar ni un segundo. Porque ahondando en la web descubro que el 65% de las mujeres estadounidenses…

Se acaba en el manicomio por decisión de alguien con más poder // Giorgio Antonucci

Descubrí que, en general, se acaba en el manicomio o en una clínica psiquiátrica por decisión de alguien con más poder: puede ser el padre que tiene más poder que la hija, el marido que tiene más poder que su mujer, el jefe que tiene más poder que el empleado, etcétera. Si una persona con menos poder expresa una manera diferente de pensar se convierte en una tragedia. Por ejemplo, si el Papa dice que existen los ángeles y los diablos, tiene el poder para decirlo sin que nadie lo ponga en tela de juicio.

Tropiezo // Elena Palacios

Mucho tiempo después seguía levantándose temprano. Cabizbajo meditaba acerca de su desgracia. Recordaba a la perfección ese maldito día que tropezó con aquella piedra gigante. El golpe no fue muy duro pero se le quedó señalado el dedo del pié con un callo de por vida. Todo cambió desde entonces. Tenía visitas regulares al médico…

Locofobia

Las personas con diagnósticos podemos tener dificultades para comunicarnos, y estas dificultades pueden ser tan variadas, y alcanzar tantos grados, como las que experimentan las personas sin diagnósticos. En mi caso particular, las dificultades para comunicarme nunca me han quitado el sueño. Suelo tener más dificultades para llegar a fin de mes, por ejemplo. […] Sin embargo, (por suerte no muy a menudo) a veces pasa, que estos asuntos me quitan el sueño. Asuntos que tienen que ver con el cariño y sus caminos, a veces tortuosos, que incluyen comunicaciones fracasadas. (“Te juro, corazón, que no es falta de amor, pero es mejor así”, enorme como siempre Chavela Vargas).